Alergias y asma: a menudo se presentan juntas

Quizás te hayas preguntado qué tienen en común las alergias y el asma. Se puede decir que tienen mucho en común, de ahí que casi siempre se presenten juntas.


Por ejemplo, las mismas sustancias que desencadenan los síntomas de la rinitis alérgica, también pueden causar los síntomas del asma, tales como dificultad para respirar, sibilancias y opresión en el pecho. Esto se conoce como asma alérgica o asma inducida por alergia. Algunas sustancias, como el polen, los ácaros del polvo y la caspa de las mascotas, son desencadenantes comunes y en algunas personas, las alergias a la piel o alimentos pueden causar síntomas de asma.

¿Cómo una reacción alérgica causa los síntomas del asma?

Una reacción alérgica se produce cuando los anticuerpos identifican erróneamente una sustancia inofensiva, por ejemplo el polen de los árboles, como un invasor. En un intento de proteger el cuerpo de la sustancia, los anticuerpos se unen al alérgeno. Las sustancias químicas liberadas por el sistema inmune conducen a los signos y síntomas de la alergia, tales como congestión nasal, secreción nasal, picazón en los ojos o reacciones en la piel. Para algunas personas, esta misma reacción también afecta a los pulmones y las vías respiratorias, provocando los síntomas de asma.

¿Las alergias y el asma son tratadas de manera diferente?

La mayoría de los tratamientos están diseñados para el tratamiento del asma o las alergias, pero algunos tratamientos ayudan con ambas condiciones, por ejemplo:

  • Modificador de leucotrienos. Montelukast es un medicamento que alivia tanto los síntomas de alergia como del asma. Esta píldora que se toma diariamente ayuda a controlar los productos químicos del sistema inmune liberados durante una reacción alérgica. En casos muy raros, este y otros modificadores de leucotrienos se han relacionado con reacciones psicológicas, incluyendo pensamientos suicidas. Ante cualquier reacción psicológica inusual bajo el consumo de estos medicamentos es urgente que se consulte a un médico.
  • Las vacunas antialérgicas (inmunoterapia). Las vacunas antialérgicas pueden ayudar a tratar el asma, reduciendo gradualmente la respuesta del sistema inmunológico a ciertos desencadenantes de las alergias. La inmunoterapia consiste en recibir inyecciones regulares de una pequeña cantidad de alérgenos que desencadenan los síntomas. El sistema inmunológico acumula una tolerancia a los alérgenos con el tiempo y las reacciones alérgicas disminuyen, al igual que los síntomas del asma. Este tratamiento generalmente requiere inyecciones regulares durante un período de tres a cinco años.
  • Terapia anti-inmunoglobulina E. Cuando una persona tiene una alergia, el sistema inmunológico identifica erróneamente una sustancia específica como algo nocivo y libera los anticuerpos, conocidos como IgE, contra el alérgeno causante. La próxima vez que se encuentre con ese alérgeno, los anticuerpos IgE lo detectan y le indican al sistema inmunológico que libere una sustancia química llamada histamina, así como otros productos químicos en el torrente sanguíneo. El medicamento omalizumab (Xolair) interfiere con los IgE en el cuerpo y ayuda a prevenir la reacción alérgica que desencadena los síntomas del asma.

Es posible que se necesiten otros medicamentos para tratar las alergias o asma, especialmente si los síntomas se agravan por momentos. Sin embargo, reconocer y evitar las sustancias alérgicas que desencadenan los síntomas es el paso a seguir más importante.

¿Quién está en riesgo de padecer asma alérgica?

Los antecedentes familiares de alergias es un factor de riesgo importante para el asma alérgica. Una persona que padezca de rinitis alérgica u otras alergias, también se enfrenta a un riesgo mayor de padecer asma.


¿El asma siempre es provocado por alergias?

Aunque el asma alérgica es muy común, existen otros tipos de asma con diferentes disparadores. Por ejemplo, para algunas personas, el asma puede ser desencadenada por el ejercicio, las infecciones, el aire frío, la enfermedad de reflujo gastro-esofágico o el estrés. Muchas personas tienen más de un tipo de desencadenante para el asma.

Hacerse cargo y mantener los síntomas bajo control

Si padeces alguna de estas condiciones, trata de conocer los factores que desencadenan tu alergia y el asma, y aprende a limitar tu exposición ante ellos. Trabaja con tu médico de manera regular para encontrar el tratamiento que sea capaz de controlar los síntomas, ya que estos pueden cambiar con el tiempo y es posible que tengas que ajustar el tratamiento en consecuencia.

¿La dificultad para respirar es un signo de asma?

La dificultad para respirar que dura más de un par de semanas puede ser un signo de asma. Para muchas personas, los principales signos y síntomas de asma son las sibilancias, la falta de aire, el exceso de moco y opresión en el pecho. Para otros, el principal o único síntoma del asma puede ser la tos crónica que aparece y desaparece periódicamente.

Tenga en cuenta que estos síntomas pueden ser causados ​​por una serie de condiciones. Otras causas de la dificultad para respirar son las infecciones respiratorias, bronquitis, rinitis alérgica, ciertos medicamentos, reflujo ácido y enfermedades cardiovasculares.

Por tanto, los siguientes factores incrementan la probabilidad de que sus síntomas se relacionen con el asma:

  • Tiene episodios periódicos de tos, sibilancias y dificultad para respirar que duran más de unas pocas semanas.
  • Los síntomas parecen ser causados ​​por desencadenantes específicos, tales como sustancias que provocan alergias (alergenos), el aire frío, el ejercicio, o contaminantes tales como vapores químicos, gases de escape de motor o el humo del cigarrillo.
  • Eres una persona adulta que tenía asma o síntomas similares al asma cuando eras un niño.
  • Padeces de rinitis alérgica u otras alergias, o tiene familiares que padecen de alergias o asma.

De cualquier forma, lo mejor es consultar a un médico si se presenta una tos u otros síntomas respiratorios durante más de 2 semanas. Incluso si no es asma, puede ser algo que necesite tratamiento. Si una persona experimenta problemas graves para respirar o falta de aliento, acompañada de dolor en el pecho o náuseas, se debe buscar atención médica urgentemente.

¿La bronquitis aguda es contagiosa?

Sí. La mayoría de los casos de bronquitis aguda son causados ​​por infecciones virales. Los virus de influenza son una causa común, pero muchos otros virus también se han identificado en las personas con bronquitis aguda, los cuales se transmiten de persona a persona por contacto directo e indirecto.

Para reducir el riesgo de contagiarse con bronquitis recuerda:

  • Evita el contacto cercano con personas enfermas
  • Lávate las manos frecuentemente o usa desinfectantes de manos con regularidad
  • Evita tocarte los ojos, la nariz y la boca frecuentemente
  • Vacúnate contra la gripe anualmente

Las personas que tienen bronquitis crónica o asma a veces desarrollan bronquitis aguda. En estos casos, lo más probable es que se trate de una complicación causada por la condición ya existente, y no por un virus infeccioso, así que es menos probable que sea una bronquitis contagiosa.

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