Sobre el trasplante de pulmón

El trasplante de pulmón es un procedimiento quirúrgico para reemplazar un pulmón enfermo por un pulmón sano, por lo general de un donante fallecido. En función de un estado clínico, el trasplante de pulmón puede implicar reemplazar uno de los pulmones o ambos. En algunas situaciones, los pulmones pueden ser trasplantados al mismo tiempo que el corazón de un donante.


Este procedimiento se realiza pocas veces con donantes vivos, generalmente estos casos se asocian a la sustitución de un pulmón enfermo en niños con una sección (lóbulo) del pulmón tomado de un adulto sano, casi siempre de uno de los padres.

¿Por qué se hace un trasplante de pulmón?

Un pulmón poco saludable o dañado puede causar dificultades para que el cuerpo obtenga la cantidad de oxígeno necesaria. Existe una variedad de enfermedades y condiciones que pueden dañar estos órganos y dificultar su capacidad para funcionar de manera efectiva, como son:

  • Enfermedad pulmonar obstructiva crónica, incluyendo el enfisema
  • Cicatrización de los pulmones (fibrosis pulmonar)
  • Fibrosis quística
  • Sarcoidosis con fibrosis avanzada
  • Hipertensión pulmonar

El daño pulmonar se puede tratar con medicamentos o con dispositivos especiales de respiración. Cuando estas medidas de ayuda ya no funcionan ni parcial ni totalmente, se crea una situación peligrosa para la vida y los médicos pueden sugerir que se realice un trasplante de pulmón.

Posibles riesgos de un trasplante de pulmón

Las complicaciones relacionadas con el trasplante de pulmón a veces pueden ser fatales. Los dos riesgos principales son el rechazo y la infección.

El riesgo de rechazo

El sistema inmunitario defiende al organismo contra sustancias extrañas. Incluso con la mejor compatibilidad posible entre un paciente y el donante, el sistema inmunológico va a tratar de atacar y rechazar el nuevo pulmón o los pulmones. El régimen de medicamentos después del trasplante incluye los que son capaces de suprimir el comportamiento de dicho sistema, en un esfuerzo para prevenir el rechazo del órgano. Es probable que la persona trasplantada deba tomar esos medicamentos por el resto de su vida.


Efectos secundarios de los medicamentos contra el rechazo al trasplante de pulmón

Los medicamentos anti-rechazo pueden causar efectos secundarios notables, incluyendo:

• Aumento de peso
• Un aspecto redondo en el rostro
• Acné
• Vello facial
• Problemas estomacales

Otros también pueden aumentar el riesgo de desarrollar nuevas o agravar las condiciones existentes, tales como:

• Diabetes
• Daño renal
• Osteoporosis
• Cáncer

Riesgo de infección

Como ya se ha mencionado, los medicamentos anti-rechazo suprimen el sistema inmunológico, haciendo que su cuerpo sea más vulnerable a las infecciones, sobre todo en los pulmones. Para ayudar a prevenir las infecciones, se debe:

• Lavar las manos con frecuencia
• Cuidarse los dientes y encías
• Proteger la piel contra rasguños y heridas
• Evitar las multitudes y las personas que están enfermas
• Recibir las vacunas apropiadas

¿Cómo se gestiona un trasplante de pulmón?

El número de personas que necesitan trasplantes de pulmón supera con creces el número de pulmones donados disponibles. Cuando un donante de órganos está disponible, el sistema de concordancia entre donantes y receptores encuentra una correspondencia adecuada, basándose en criterios específicos, incluyendo:

• Tipo de sangre
• Tamaño del órgano frente a la cavidad torácica
• La distancia geográfica entre el órgano del donante y el receptor del trasplante
• Gravedad de la enfermedad pulmonar del destinatario
• La salud general del destinatario
• Probabilidad de que el trasplante tenga éxito

Pueden pasar meses o incluso años antes de que esté disponible un donante adecuado, pero el paciente debe estar preparado para actuar rápidamente cuando llegue el momento y seguro de que el equipo de trasplantes sabe cómo contactarlo en todo momento.

Una vez en el hospital, se realizan pruebas para asegurarse de que el pulmón es compatible y que está lo suficientemente saludable como para someterse a la cirugía. El trasplante suele cancelarse si no parece que la cirugía vaya a ser exitosa.

El procedimiento de trasplante se realiza bajo anestesia general, por lo que el paciente estará dormido y no sentirá dolor alguno. Los médicos le insertarán un tubo por la boca hasta la tráquea para ayudarle a respirar, así como un tubo en la nariz hasta el estómago para vaciar el contenido del mismo. La vejiga se mantendrá vacía con la ayuda de un catéter.

El cirujano realiza una incisión en el pecho para extraer el pulmón enfermo. La principal vía respiratoria de ese pulmón y los vasos sanguíneos entre los pulmones y el corazón se conectarán al pulmón del donante. En algunos trasplantes de pulmón, la persona puede ser conectada a una máquina capaz de hacer circular la sangre durante la operación.

Un trasplante de un solo pulmón dura alrededor de 4 a 8 horas, mientras que un trasplante doble por lo general toma de 6 a 12 horas.

Inmediatamente después de la cirugía, la persona trasplantada pasa varios días en la unidad de cuidados intensivos del hospital, con la ayuda de los dispositivos necesarios para respirar y drenar los fluidos alrededor de los pulmones y el corazón. Además allí recibe los medicamentos para controlar el dolor y prevenir el rechazo del nuevo pulmón.  La recuperación en general implica una estancia de 1 a 3 semanas en el hospital.

Después de que le han dado de alta en el hospital, es necesario monitorear la evolución del paciente para prevenir, detectar y tratar las posibles complicaciones y para evaluar la función pulmonar. Durante este tiempo, se recomienda que la persona permanezca cerca del centro de trasplantes. Las visitas de seguimiento pueden incluir pruebas de laboratorio, radiografías de tórax, electrocardiogramas y chequeos con un especialista.

Un estilo de vida saludable es clave para adaptarse al nuevo pulmón. No se permite fumar y el uso de alcohol está estrictamente limitado. Una dieta nutritiva y el ejercicio adecuado también son fundamentales para mantenerse sano.

Resultados de un trasplante de pulmón

Un trasplante de pulmón puede mejorar sustancialmente la calidad de vida del paciente. El primer año después del trasplante, cuando las complicaciones quirúrgicas, el rechazo y las infecciones constituyen las mayores amenazas, es el período más crítico. Aunque algunas personas han vivido 10 años o más después de un trasplante de pulmón, sólo la mitad de las personas que se someten al procedimiento sobrepasan los 5 años de vida.

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